Cuando un ‘mono’ se va a la capital

Aún recuerdo la primera vez que pedí información a un transeúnte quiteño: – Señor disculpe, ¿Cómo llego a La Coruña y Orellana? – ¡Aquisito nomás[1]! Camine hasta el fondo, luego gire a la izquierda y avance hasta el edificio de ventanales negros, en la esquina. Luego de caminar casi 12 cuadras (lo recuerdo porque usaba tacones) entendí que los … More Cuando un ‘mono’ se va a la capital